En 1994, esta institución marcó una línea interpretativa muy clara con su respuesta especializada a una pregunta hecha por Lord Rawlison, en aquel entonces parlamentario de la Cámara de los Comunes. A la cuestión sobre los efectos psíquicos y psico-sociales en las mujeres de la práctica de abortos, el Colegio contestó de manera concluyente: “Los riesgos para la salud psíquica de la interrupción de un embarazo en el primer trimestre son mucho menores que los riesgos asociados al hecho de seguir adelante con un embarazo que está perjudicando claramente la salud mental de la madre”.