Integristas católicos y aborto
El País en su editorial del viernes carga contra el grupo E-cristians que ha denunciado al Dr. Morín y sus terribles prácticas abortistas, y estos días no hay nadie que no sepa lo que ocurría en sus clínicas, y lo que ocurre en los centros abortistas.
¿Hace falta ser integrista católico para horrorizarse al saber como se descuartizan cuerpecitos, se decapitan vivos, se trituran en picadoras industriales para que no se atasquen las tuberías con sus restos mortales?
¿Por qué ningún no-católico ha denunciado esto antes, si se sabe desde hace años? Hace tres años saltó el escándalo de la Clínica Ginemedex destapado por The Daily Telegraph británico y allí tuvo incluso consecuencias políticas serias, al verse implicados funcionarios públicos que derivaban a inglesas a abortar a Barcelona cuando el estado de gestación era demasiado avanzado para practicarse un aborto en Gran Bretaña.
Hace un año o más, la TV Danesa hizo un reportaje, algo de revuelo se armó, pero ni a día de hoy pinchando en Google “Dr. Morín” sale en España más que en “medios integristas católicos” de esos que denuncia El País. Pues vergüenza tendría que dar hoy no ser un “integrista católico”. Signo de los tiempos será, si la luz de la razón ha quedado tan mermada que sólo la encontramos ya tan rodeada de tinieblas, y en “grupos integristas católicos”.
Pero no, a El País le debe de parecer poco todo esto, y todavía pide ampliar más la ley.
No era necesario llegar a esto para sentir el mal del aborto. En internet, ahora mismo, aunque sea por curiosidad, busquen el vídeo ya antiguo El grito silencioso. No tiene ni una gota de sangre, es sólo una ecografía en blanco y negro, pero donde se ve a una criaturita de no más de 12 semanas de gestación morir bajo el bisturí del Dr. Nathanson (lo grabó, al darse cuenta de lo que hacía, pasó un día de ser conocido por el Rey del Aborto ha dedicar el resto de sus días a su denuncia). No hace falta que los fetos sean grandes ni que las trituradoras sean industriales, el horror viene de matar a un ser humano. Nathanson se convirtió con los años al catolicismo, se hizo también un integrista católico. Bendito integrismo, sres. de El País