Abierto el cisma en la Iglesia anglicana tras la consagración del obispo gay
Jesús Bastante. ABC.- El arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, reconoce su «profundo disgusto» y pide a los obispos de EE.UU. que examinen «con honestidad» su decisión
MADRID. La Iglesia de Kenia abrió ayer un cisma en el seno de la comunión anglicana al declarar formalmente rotas sus relaciones con su homóloga estadounidense, después de que ésta consagrara el pasado domingo al primer obispo gay como titular de la diócesis de New Hampshire. «Como Iglesia, no vamos a apoyar la homosexualidad en la Iglesia. Para empezar, porque es un pecado. En consecuencia, hemos roto nuestras relaciones con la Iglesia anglicana americana», indicó a Afp Thomas Kogo, obispo de la diócesis de Eldoret, quien dijo hablar en nombre de los anglicanos de Kenia.
Por su parte, el líder de la Iglesia de Nigeria, Peter Akinola, deploró la decisión tomada por los episcopalianos norteamericanos al consagrar al sacerdote homosexual Gene Robinson, de 56 años, divorciado y con dos hijas, como prelado de la diócesis de New Hampshire, cuya autoridad como obispo «no vamos a reconocer. La Comunión esta comprometida», dijo. Akinola, con sus palabras, representa a las Iglesias anglicanas del Tercer Mundo. La magnitud del paso iniciado por el episcopado nigeriano se explica sabiendo que 17,5 millones de los 70 con los que cuenta esta confesión religiosa en 164 países de todo el mundo pertenecen a este estado africano.
La situación ha llegado hasta tal punto que el propio arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, ha mostrado su «profundo disgusto» por las divisiones internas en la confesión religiosa fundada por Enrique VIII hace 450 años. Para el prelado, dichas divisiones «serán demasiado visibles en la medida que no será posible que el ministerio de Gene Robinson sea aceptado por cada provincia de la comunión». El líder espiritual de la Iglesia anglicana invitó a los obispos norteamericanos a «examinar con honestidad» los efectos «en el ministerio y en la aplastante mayoría de los anglicanos» de esta decisión.
Y es que, si bien únicamente la Iglesia de Kenia ha mostrado su intención de romper con sus hermanos norteamericanos, los últimos datos hablan de que 50 millones de anglicanos (el 70 por ciento de los miembros de esta confesión) se muestran en contra de la designación de Robinson. La división entre conservadores y aperturistas cada vez es más evidente. Una de las voces más críticas con la decisión de los episcopalianos de EE.UU. ha sido la del arzobispo sudamericano Greg Venables, quien espetó que «Estados Unidos ha declarado su independencia». Por su parte, el obispo de Sydney, Peter Jensen, afirmó que «es un día muy triste para la Iglesia. En lo que a mí concierne, él no es un obispo». Hasta el obispo irlandés Robin Earnes, nombrado por Williams para investigar el caso, reconoció que «estamos entrando en un terreno desconocido», si bien manifestó que los anglicanos ya habían superado cuestiones como la ordenación de las mujeres y que lograrían salir adelante en el tema de la homosexualidad.
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