Oración de la Madre Teresa
Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que tenga necesidad de alimento.
Cuando tenga sed, mándame a alguien que necesite de bebida.
Cuando tenga frío, mándame a alguien para que lo abrigue.
Cuando tenga un disgusto, ofréceme alguien para que lo consuele.
Cuando mi cruz se vuelva pesada, hazme compartir la cruz de otro.
Cuando me sienta pobre, condúceme hasta alguien que esté necesitado.
Cuando tenga tiempo, dame alguien a quien pueda ayudar unos momentos.
Cuando me sienta humillado, haz que tenga a alguien a quien alabar.
Cuando esté desanimado, mándame a alguien a quien dar ánimos.
Cuando sienta necesidad de comprensión de otros, mándame a alguien que necesite de la mía.
Cuando necesite que se ocupen de mí, mándame a alguien de quien tenga que ocuparme.
Cuando pienso sólo en mí mismo, atrae mi atención sobre otra persona.
Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos que, en todo el mundo, viven y mueren pobres y hambrientos.
Frases
- «En el momento de la muerte, no se nos juzgará por la cantidad de trabajo que hayamos hecho, sino por el peso de amor que hayamos puesto en nuestro trabajo. Este amor debe resultar del sacrificio de sí mismos y ha de sentirse hasta que haga daño.»
- «La revolución del amor comienza con una sonrisa. Sonríe cinco veces al día a quien en realidad no quisieras sonreír. Debes hacerlo por la paz.»
- «Las críticas no son otra cosa que orgullo disimulado. Un alma sincera para consigo misma nunca se rebajará a la crítica. La crítica es el cáncer del corazón.»
- «Preferiría cometer errores con gentileza y compasión antes que obrar milagros con descortesía y dureza. »
- «Cada vez que menospreciamos a uno de nuestros hermanos porque es pobre o enfermo, es a Cristo a quien humillamos».
Consejos
- Nadie mejor que María aprendió la lección de la humildad. Ella era la esclava del Señor y por haberse vaciado totalmente de sí misma, Dios la colmó de su gracia. “Llena de gracia” quiere decir llena de Dios. Una esclava se pone a disposición de alguien, en plena fidelidad y con total alegría y se siente perteneciente a ese alguien sin reserva de ninguna naturaleza. Es este precisamente uno de los objetivos que animan el espíritu de nuestra Congregación. Un completo abandono: estar a disposición incondicional de Dios, para que podamos ser empleadas por Él como bien le plazca, para ser sus esclavas, sintiendo que le pertenecemos por entero.
- Ejercitate en el sufrimiento, porque cuando fijen su mirada en la cruz verán que Él tiene inclinada la cabeza, porque quiere besarlos, y tiene los brazos abiertos porque quiere abarcarlos en un fuerte abrazo. Tiene su corazón destrozado para acogerlos. Cuando se sientan interiormente miserables fijen su mirada en la Cruz y comprenderán que Él se les acerca. El sufrimiento, el dolor, el disgusto, la humillación, la experiencia de desolación, no son más que un beso de Jesús, un signo claro de que están sumamente cerca de Él, que ha podido besarlos.
- Se sincero en sus relaciones mutuas y ten el valor de aceptarse recíprocamente
tal como son ustedes. No te escandalices ni preocupes por las faltas y fallos del otro; procura más bien descubrir aquello que hay de bueno en cada uno, pues todos nosotros hemos sido hechos a imagen de Dios. Muy bien dijo Jesús: “Yo soy la vid y ustedes los sarmientos”. Esforcémonos por ver y por aceptar a cada hermano o hermana como un sarmiento de Cristo, que es la vid. Aquella savia vital que corre por la vid a través de cada uno de los sarmientos es siempre la misma.
- Manten siempre vivo el amor por los más pobres de entre los pobres. Jamás se te ocurra ni siquiera pensar que sea una pérdida de tiempo el alimentar al hambriento, visitar y proporcionar los necesarios cuidados a los enfermos y agonizantes, abrir la puerta y acoger al marginado y rechazado, a quien no tiene casa. En esto se materializa nuestro amor por Cristo traducidos en acciones.
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