Archivo de Julio 2003|Página de archivo por mes

Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales

La Congregación para la Doctrina de la Fe ha publicado hoy el documento de carácter doctrinal “Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales”.

Recuerda a los políticos y legisladores católicos que no pueden votar a favor de leyes que equiparan las uniones homosexuales con el matrimonio: «conceder el sufragio del propio voto a un texto legislativo tan nocivo para el bien común de la sociedad es un acto gravemente inmoral».

Y en los países en los que ya se han introducido leyes que equiparan las parejas homosexuales con el matrimonio, el documento pide al político católico que «se oponga con todos los medios posibles y que dé a conocer su oposición: se trata de un acto de testimonio de la verdad».

Una reforma para mejor, pero muy insuficiente

Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española. Madrid, 25 de julio de 2003

El Gobierno ha decidido proceder a la reforma de la vigente ley Sobre Técnicas de Reproducción Asistida (35/1988). Ante los datos de los que disponemos en este momento, deseamos hacer las siguientes observaciones al respecto.

1. La Conferencia Episcopal Española ha denunciado en varias ocasiones la Ley de Reproducción de 1988 como una ley injusta. A su amparo se viola el derecho de los hijos a ser engendrados en el acto fecundo de donación interpersonal de los padres y se les trata como si fueran objetos de producción, lesionando así su dignidad de personas. Además, a su amparo se producen miles de embriones llamados “sobrantes” que son congelados y condenados a un destino incierto; se llevan a cabo prácticas eugenésicas y abortivas, como la llamada “reducción embrionaria”; se alteran las relaciones familiares acudiendo a donantes de gametos ajenos al matrimonio e incluso se condena a los niños a nacer sin familia, ya que permite que sea una persona sola la que los encargue al laboratorio; y se niega a muchos hijos el conocer a sus padres, pues se establece el anonimato de los donantes de gametos.

2. Una ley tan gravemente injusta como la de Técnicas de Reproducción Asistida de 1988 está pidiendo una reforma a fondo. Según la doctrina moral católica y la ley natural, dicha reforma debería inspirarse en el principio de que la ciencia ha de ponerse al servicio de la salud y de la integridad física y espiritual de las personas, sin ser utilizada nunca para disponer medios que suplanten la relación interpersonal de procreación por una relación técnica de producción de seres humanos. Desgraciadamente, la reforma que el Gobierno piensa realizar es insatisfactoria, pues no responde a tal principio. De modo que la ley reformada seguirá siendo injusta, porque continuará haciendo legalmente posible la producción de seres humanos y muchos de los males que acabamos de mencionar.

3. Sin embargo, la reforma proyectada limitaría los daños que se están causando al amparo de la vigente ley de 1988 y, en este sentido, aunque muy insuficiente, tal reforma no resulta rechazable sin más. Se prevén, en efecto, algunas medidas que suponen avances en el buen camino, como las siguientes: la limitación del número fecundaciones y de transferencias en cada ciclo; la prohibición de la reducción embrionaria; la asunción de responsabilidad por parte de los progenitores respecto de sus embriones congelados y la exclusión expresa de la utilización de estos embriones con otro fin distinto que el de la reproducción.

4. La reforma establece también disposiciones encaminadas a resolver el gravísimo problema del destino que se haya de dar a los embriones congelados existentes hasta ahora. La Conferencia Episcopal ha reiterado los principios de la doctrina católica respecto del trato que merecen los embriones humanos a través de una Nota de la Subcomisión Episcopal para la Defensa de la Familia y de la Vida publicada en el pasado mes de diciembre. El embrión humano merece el respeto debido a la persona humana. No es una cosa ni un mero agregado de células vivas, sino el primer estadio de la existencia de un ser humano. Todos hemos sido también embriones. Por tanto, no es lícito quitarles la vida ni hacer nada con ellos que no sea en su propio beneficio. Se habla de “preembriones” para sugerir que en los catorce días posteriores a la fecundación no existiría todavía más que una realidad prehumana que no merecería el respeto debido a los seres humanos. Pero esta ficción lingüística oculta el hecho de la continuidad fundamental que se da en las diversas fases del desarrollo del nuevo cuerpo humano. Donde hay un cuerpo humano vivo, aunque sea incipiente, hay persona humana y, por tanto, dignidad humana inviolable.

5. De estos principios se deriva la ilicitud moral de posibles investigaciones realizadas sobre embriones humanos que les produjeran daño o les causaran la muerte. Según nuestros datos, la Ley proyectada ni autoriza ni prohíbe expresamente que los embriones congelados actualmente existentes sean empleados en tales investigaciones, que serían condenables desde el punto de vista moral. Es necesaria una mayor precisión a este respecto.

6. Mantener congelados embriones humanos es una situación abusiva contra esas vidas que puede ser comparada al ensañamiento terapéutico. Proceder a la descongelación es poner fin a tal abuso y permitir que la naturaleza siga su curso, es decir, que se produzca la muerte. Dejar morir en paz no es lo mismo que matar. La suspensión de la congelación no debe hacerse de modo que se convierta en causa directa de la muerte de los embriones, ni puede ir acompañada de ninguna otra acción causante de la muerte. Por otro lado es obvio que, tal y como dispone el proyecto de reforma, no ha de permitirse la reanimación de los embriones para hacer de ellos objetos de investigación nociva o letal. Naturalmente, lo bueno sería que no se hubiera dado nunca la acumulación de embriones congelados y que no hubiera que decidir ahora sobre su descongelación y sobre su destino, algo que no dejará de ser, en el mejor de los casos, un mal menor. Por eso, es necesario evitar que vuelva a producirse una nueva acumulación de embriones congelados.

7. Los embriones que han muerto, al ser descongelados en las circunstancias mencionadas, podrían ser considerados como “donantes” de sus células, que entonces podrían ser empleadas para la investigación en el marco de un estricto control, semejante al que se establece para la utilización de órganos o tejidos procedentes de personas fallecidas que los han donado con este fin.

8. Se aprecia en el proyecto de reforma una voluntad de aminorar los males producidos por una legislación gravemente injusta, pero será necesario avanzar más aún por este camino. Para ello es imprescindible profundizar en el conocimiento de los principios antropológicos y morales que la Iglesia propone, iluminando el discernimiento de la recta razón en estas cuestiones, a menudo insuficientemente comprendidas. Están en juego derechos humanos tan fundamentales como el derecho a la vida y los derechos de la familia. La ciencia y la técnica deben ponerse al servicio de las personas y de la convivencia en justicia y libertad.

Anna Katharina Emmerick, mística alemana, camino a los altares

El guión de la película «The Passion» («La Pasión»), que debe estrenarse a principios del 2004 en los Estados Unidos, está inspirado en las visiones de la religiosa…

clulas madre embrionarias

Aunque tal vez alguno ya tengáis este ‘código’, os paso la nota del Comité
Ejecutivo (igual se llama más bien Comisión Ejecutiva) de la Conferencia
Episcopal sobre el tema de células madre embrionarias, que incluye
argumentos que no había oído nunca respecto a este particular.
———————-

UNA REFORMA PARA MEJOR,
PERO MUY INSUFICIENTE
Madrid, 25 de julio de 2003

El Gobierno ha decidido proceder a la reforma de la vigente ley Sobre
Técnicas de Reproducción Asistida (35/1988). Ante los datos de los que
disponemos en este momento, deseamos hacer las siguientes observaciones al
respecto.
Lee más »

Juan Pablo II: Católicos «adultos», respuesta al ateísmo práctico

Palabras al rezar la oración mariana del «Angelus»

CASTEL GANDOLFO, 27 julio 2003 (ZENIT.org).- Publicamos las palabras que pronunció Juan Pablo II a mediodía de este domingo al rezar la oración mariana del «Angelus» junto a los peregrinos congregados en el patio de la residencia pontificia de Castel Gandolfo.

* * *

Queridos hermanos y hermanas:

1. La Iglesia ha recibido de Cristo resucitado el mandato de proclamar el Evangelio hasta los últimos confines de la tierra. En estos domingos he tenido la posibilidad de recordar en varias ocasiones que a esta tarea están llamadas, de manera singular, las comunidades eclesiales de Europa. Sí, en este continente, es necesario que todos los creyentes sepan volver a encontrar el entusiasmo evangélico del anuncio y el testimonio.

Si bien algunas regiones y algunos ambientes esperan todavía un primer anuncio del Evangelio, por doquier, sin embargo, se requiere que éste sea renovado. Con frecuencia, de hecho, el conocimiento del cristianismo se da por descontado mientras, en realidad, la Biblia es poco leída y estudiada, no siempre se profundiza en la catequesis, se participa poco en los Sacramentos. De este modo, en lugar de la auténtica fe se difunde un sentimiento religioso genérico y poco comprometedor, que puede convertirse en agnosticismo y ateísmo práctico.

2. La Europa de hoy exige la presencia de católicos adultos en la fe y de comunidades cristianas misioneras que testimonien el amor de Dios a todos los hombres (Cf. «Ecclesia in Europa», 50). Este renovado anuncio de Cristo tiene que ser acompañado por una profunda unidad y comunión dentro de la Iglesia, así como por un sincero compromiso en el campo ecuménico y en el diálogo con los seguidores de otras religiones. El Evangelio es luz que ilumina todo el amplio campo de la vida social: desde la familia, hasta la cultura, la escuela y la universidad, los jóvenes y los medios de comunicación, la economía, la política… Cristo sale al encuentro del hombre allí donde vive y obra y ofrece pleno sentido a su existencia.

3. «Iglesia en Europa, ¡entra en el nuevo milenio con el libro de los Evangelios!» (n. 65). Este es el llamamiento surgido de la Asamblea sinodal de 1999. Que la comunidad eclesial lo acoja con alegría, convirtiéndose en cada uno de sus componentes y en su conjunto, en signo creíble del mensaje de la salvación.

Que así nos lo alcance María Santísima, Madre de la Iglesia y Reina de los Apóstoles.

[Tras rezar el «Angelus», Juan Pablo II pronunció estas palabras]

El encuentro de hoy es también una ocasión propicia para manifestar nuestra solidaridad a los hermanos y a las hermanas de África, donde junto a los progresos e iniciativas positivas de paz, perduran focos de violencia letal. Me refiero de manera particular a las trágicas noticias que llegan desde Liberia. Frente a las pruebas que tienen que soportar esas queridas poblaciones, sólo podemos pedir a aquellos que tienen un arma en las manos que la depongan para volver a dar espacio al diálogo y a la acción concertada de la comunidad internacional.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Ante de despedirse, Juan Pablo II saludó en varios idiomas a los peregrinos. En castellano, dijo:]

Saludo a los peregrinos de lengua española, a los presentes y a los que siguen por radio o televisión esta oración del «Angelus». Os invito a que por la invocación frecuente a María os acerquéis cada vez más a su Hijo, Jesús. Feliz domingo.

Francisco Gil Hellín, Arzobispo de Burgos: «Muchos padres sólo se preocupan de que sus hijos aprueben y aprendan inglés»

Álex Navajas (La Razón).- Monseñor Gil Hellín, murciano de 63 años, dejó el Vaticano hace un año para coger las riendas de la Iglesia en Burgos. Es el primer obispo del Opus Dei en una diócesis española.

Cuando monseñor Francisco Gil Hellín llegó a Burgos, hace poco más de un año, nombrado por Juan Pablo II arzobispo de la ciudad del Cid, portaba en su equipaje una prolongada experiencia en el Pontificio Consejo para la Familia.

–Me ha tocado en muchas ocasiones hablar con los padres cuyos hijos estaban metidos en problemas de alcohol, trapicheos varios, drogas, sexo, sin que los padres tuvieran la más mínima sospecha. ¿No le da la impresión de que existe un cierto abismo entre padres e hijos?

–En muchos casos sí existe este abismo. Muchos padres se preocupan únicamente de si su hijo aprueba o suspende, dónde mandarle para que aprenda inglés o en qué colegio hay mejores instalaciones deportivas; y se despreocupan casi por completo de hablar con sus hijos y de ayudarles a que ejerzan su libertad con responsabilidad. Y esto es fundamental y nuclear. Porque la educación no es un barniz externo y superficial, como sería, por ejemplo, trasmitir unos ciertos valores de bondad y una vaga y descomprometida solidaridad. Educar es entrar a modelar la libertad. Ciertamente, con pleno respeto hacia el hijo, pero con hondura. De modo que el hijo llegue a ser capaz de asumir constantemente los valores. No está formado el que no es malo porque nunca se le ha presentado la oportunidad de hacer el mal, sino el que positivamente lo busca y lo conquista. Bienaventurado el que pudo hacer el mal y no lo hizo.

Clase de Religión

–¿Por qué la Iglesia cree que la enseñanza de la Religión debe impartirse en los colegios? ¿No sería mejor que los niños que quieran recibir esa enseñanza acudan a las parroquias?

–La educación religiosa es una dimensión natural, esencial de la persona humana y una sociedad que se desinterese de este aspecto merece tener ciudadanos que se guían únicamente por la represión, no por la convicción. Por eso abundan tanto hoy los que, cuando nadie les ve, no son leales con las leyes del bien común. Además, la enseñanza de la Religión en el colegio es imprescindible para ser capaces de entender con un mínimo de competencia nuestra cultura y nuestras raíces. El que no sepa quién es Adán, Moisés, David, san Pedro, Jesucristo, la Virgen María, o qué es una catedral o para qué se construyeron, ¿cómo podrá ver el Moisés de Miguel Ángel, las pinturas de El Greco, los Cristos yacentes de Gregorio Fernández, o escuchar las cantatas de Bach, o entender el alma interior de mi catedral de Burgos? Por otra parte, una cosa es la enseñanza de la Religión y otra, la catequesis. El lugar para ésta es, sin duda, la parroquia.

–Cuando usted llegó a Burgos, algunos vieron con recelo el hecho de su pertenencia al Opus Dei. ¿El ser de la Obra o de cualquier movimiento implica que se va a escorar demasiado a un lado o a otro?

–No pienso escorarme demasiado hacia ninguna parte. Por coherencia y por sentido común. Por coherencia, porque he predicado mil veces que en la Iglesia hay muchos caminos: todos los abiertos por el Espíritu Santo a lo largo de los siglos y los que actualmente sigue abriendo. Dios no quiere que todos vayamos por el mismo, aunque quiere que todos lleguemos a la misma meta. Va, pues, contra el querer de Dios excluir o ningunear –como ahora se dice– cualquiera de los carismas que Él mismo ha entregado a su Iglesia. A estas alturas de la vida no estoy dispuesto a desdecirme de lo predicado y vivido, sino a ratificarlo con los hechos. Por eso, trataré de que cada uno de los fieles que Dios me ha confiado siga su propio camino, su vocación específica: como seglar, como religioso o como sacerdote. Más aún, dentro de cada una de esas grandes autopistas, que cada uno vaya por su carril personal. ¿No le parece que sería un disparate que yo quisiera que una monja de clausura viviera como una que se dedica a la enseñanza y ambas como vivo yo?

Además, en la vida es preciso actuar con sentido común. Y éste da una orientación que le gustaba mucho a san Josemaría Escrivá, a saber: para hacer las cosas, no basta querer hacerlas, sino que hay que saber hacerlas. Mi intención es escoger para cada ministerio pastoral a la persona que mejor sepa hacerlo, la que reúna mejores condiciones en todos los sentidos. Que acierte es otra cuestión.

–Acaba de pedir el Papa a los católicos que guarden la castidad en verano. ¿No es una petición ilusoria?

–No es la primera vez que el Papa recuerda a los católicos que la castidad no ha pasado de moda. Por una razón muy sencilla: es una virtud. Hoy existen muchas chicas y chicos que demuestran que la castidad es posible en nuestros días. También en verano. Y también para los jóvenes. Evidentemente, es un reto y no fácil, pero que vale la pena. Porque quien no sabe autoposeerse no sabe autodonarse, bien sea en el matrimonio bien en el celibato por el Reino. Los jóvenes –y los no tan jóvenes– lo tienen difícil, porque la castidad se presenta hoy como sinónimo de mojigatería. Pero la castidad tiene un enorme atractivo cuando se presenta y se descubre en su verdadera dimensión.

- Archidiócesis de Burgos

Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas.

Miguel de Cervantes Saavedra

Mel Gibson habla de The Passion con ACI Prensa

El director de ACI Prensa, Alejandro Bermúdez, entrevistó a Mel Gibson en la central de Icon Productions sobre The Passion, la película que narra las últimas horas de la vida de Jesús y que promete convertirse en uno de los films más importantes para los cristianos de todos los tiempos. Los productores esperan que, de conseguir distribuidor, el film pueda estrenarse a nivel mundial a inicios del próximo año.

Alejandro Bermúdez: Da la impresión que hasta el momento, hacer The Passion ha sido un dolor de cabeza, ¿cuál es la génesis de esta idea, cuando se dio el primer chispazo y cómo evolucionó hasta lo que es ahora?

Mel Gibson: Creo que empecé a concentrarme en la verdadera Pasión seriamente y por primera vez en mi vida adulta, ya hace unos doce años atrás. Crecí como católico, mi familia me crió en el catolicismo antiguo. Tengo 47 años, a punto de cumplir 48, así que recuerdo toda la Misa tridentina. Durante mis años de adolescente de alguna manera me alejé de la devoción, el mundo me sujetó, pero en ese momento de mi vida cuando busqué respuestas, significado y ese tipo de cosas, regresé.

No me alejé completamente, siempre tuve fe y nunca lo habría negado, pero la verdad es que me volví perezoso. No había mucha “pasión” en ello, pero cuando uno busca respuestas regresa. Descubrí que para sanar las heridas de mi vida debía observar las heridas de Cristo y por ende la Pasión. Esto me generó mucha curiosidad y empecé a leer mucho sobre el tema por doce años hasta que llegó un punto en el que dije “tengo que poner esto en una película”, porque creo que es nuestro deber profesar, enseñar y dejar que Cristo hable en nuestras vidas según nuestro propio quehacer. Y yo no soy un predicador, no soy un sacerdote, ni nada por el estilo; pero soy un cineasta. Sentí que podía decir algo en la pantalla con esta historia, que es un aspecto de la historia de Jesús, su Pasión. Había una imagen muy clara en mi cabeza de adónde quería llegar.

Tú has tenido mucho éxito en tu carrera como actor y productor, ¿cómo interpretarías, si sucediera que The Passion no sea tan exitosa como tus demás películas?

Y puede no serlo, no tengo idea. Es un gran riesgo el que he asumido, de alguna manera he corrido con todos. Pienso que es una historia que la mayoría de la gente conoce, tal vez no íntimamente, pero sabe de ella por lo menos superficialmente. No tengo idea (del éxito), sólo quise hacer la película que quería, quería ver la película que quería ver. Eso es lo que hago cuando dirijo películas, hago films que quiero ver y trato de hacerlos. Afortunadamente hay personas como yo que quieren ver la misma clase de cosas y así ha sido hasta ahora, que la película que yo he querido ver y hacer para mí, ha sido la película que otros también querían ver. Tengo esperanza en que la gente se descubra atraída a verla más de una vez. No es una película fácil de ver, es difícil, pero la Pasión fue difícil. A la hora de verla encontré que ha purgado gran parte de mí, de alguna manera verla me sana, es una cosa extraña. Nunca experimenté un film como éste. Es distinta de todas las películas que he visto. No creo haber visto nada como esto nunca. En realidad no. Es diferente, y seguro porque es tan diferente, probablemente muchas personas no irán a verla, pero probablemente porque es tan diferente todo el mundo irá a verla. No tengo idea de cómo será. Y realmente no me importa, porque creo haber cumplido con todo lo que tenía que hacer. Y aunque sólo sean cinco las personas que vayan a verla y hace algo por ellas, entonces valió la pena.

Eres una suerte de icono en Hollywood gracias a tu éxito como cineasta y actor. Tienes una gran cantidad de amigos y colegas que en definitiva no compartirían tus valores o intereses, ¿qué clase de comentarios de tus amigos y conocidos en Hollywood has recibido respecto de tu película?

Mucho ánimo a decir verdad. Algunos de ellos están intrigados. Mis buenos amigos, las personas con quienes trabajo desde hace años, todos ellos se han sumado a la causa. Dicen cosas como “vamos, hazlo sin importar lo que digan”. No vendrán del mismo lugar que yo y creo que no importa en qué etapa de su vida estén, pero creo que van a obtener algo de esto en algún nivel. Hollywood es un pueblo algo raro, frecuentemente ha sido llamada la “Ciudad del Pecado” y estoy sumergido hasta las orejas en ella. Soy tan culpable como todos al ser un miembro oficial del mundo. Tengo tantas debilidades como cualquier otro, así que ciertamente no se trata de juzgar ni señalar a nadie. No haría eso, me da mucho miedo hacerlo. Es muy fácil ser juzgado y parece hasta justo en Hollywood, donde estamos para hacer lo inesperado. Creo que es bueno hacer algo que remueva las cosas y hacer The Passion es remover las cosas.

En este sentido, has dicho que desde un punto de vista financiero o de distribución no tienes idea si es que The Passion va a ser un gran éxito o no. Personalmente, ¿cual sería para ti el éxito de esta película independientemente del aspecto económico?

Yo sólo quiero que el “de arriba” me dé una palmadita en la cabeza, eso es todo. Nada más. Creo que he sido tan fiel como se puede a la historia tal como es contada, como es relatada en los Evangelios, y creo haber logrado un trabajo lo suficientemente bueno como para que sea agradable al Todopoderoso. Y como dije, si tan solo unas cuantas personas logran algo bueno de la película será fabuloso. Creo que es una gran cosa poder cambiar el corazón de alguien. Espero que la película tenga el poder de hacer eso, no sé si lo tiene o no, creo que es probable, no estoy totalmente seguro. Uno nunca está tan seguro sobre su trabajo, es más fácil estar muy inseguro sobre él.

Los latinoamericanos y las personas de habla hispana tienen en general la religión cristiana más arraigada en su cultura, ¿cuáles son tus expectativas respecto de este público particular para tu película?

Yo espero que fortalezca su fe, sus creencias. De repente, les completa alguna parte del misterio. Hay una parte del misterio del sufrimiento, del amor a través del sufrimiento que es difícil de explicar. Pero me parece que en The Passion le damos un ligero vistazo. El amor que sufre, el amor a través del sufrimiento. Y hay bastante sufrimiento en el mundo. Todos tienen que experimentar cierto sufrimiento en sus vidas, si se benefician o no de él depende de ellos. Pero hay algo positivo que ganar con el sufrimiento. No es que lo busque, no me gusta el sufrimiento y si me gustara no valdría la pena. Espero que The Passion aumente la fe, las creencias de las personas devotas. Es una serie de imágenes basada en los Evangelios que espero sirva para profundizar la comprensión de toda la realidad y el misterio que la envuelve.

Entradas siguientes »