El diario EL MUNDO se escandaliza porque un obispo dijo que invertir en la empresa de la Viagra es tico
El diario EL MUNDO se escandaliza porque un obispo dijo que invertir en la empresa de la Viagra es ético
El dinero que administra la Iglesia, enmarcado siempre en su voluntad de evangelización y servicio al desarrollo de la sociedad, vuelven a salir a la prensa. El diario EL MUNDO, una vez más, publica una información sobre el tema, esta vez para intentar confundir a la gente sobre la supuesta inversión de una cantidad de dinero de la diócesis de Castellón en la empresa de la Viagra, el medicamento contra la disfunción eréctil. Por el dinero y el placer, hacia Dios. El obispo de Segorbe-Castellón, Juan Antonio Reig, parece dispuesto a casi todo para enderezar las torcidas finanzas de su diócesis. Así abre el rotativo el primer párrafo de la noticia ofrecida el domingo 23 de febrero. José Manuel Vidal, autor del texto, se escandaliza por este hecho pero no tiene en cuenta que, al margen de las prudencias preventivas y las barreras sanitarias establecidas por los médicos, la Iglesia no tiene nada que decir, ni positivo ni negativo, sobre un medicamento recomendado para aumentar el rendimiento sexual. Una vez más, se juega a la confusión porqué la Iglesia, a diferencia del que se nos quiere hacer creer, no está ni ha estado nunca en contra de las relaciones sexuales.
Sobre la Viagra, monseñor Reig recuerda que si se hace un buen uso de esta medicina, no hay ningún problema. Pero EL MUNDO no tiene ningún inconveniente a la hora de calificar de polémico al obispo de Castellón con este motivo y de criminalizar cualquier inversión que la Iglesia haga del dinero que recibe de sus fieles y de otras fuentes. Incluso el diario insinúa que no está bien que la Iglesia quiera salvaguardar el patrimonio de sus diócesis. Por otro lado, el rotativo reproduce una frase que no atribuye a nadie (buena parte del clero diocesano de Castellón, dice): (Reig) busca el beneficio a cualquier precio, para sanear unas arcas que él mismo y sus ecónomos dilapidaron no se sabe muy bien cómo ni dónde. ¿Esta frase puede haber sido pronunciada por buena parte de los sacerdotes de Castellón, como denuncia EL MUNDO?
Ciertamente una diócesis puede tener problemas económicos y apostar por inversiones para sanear su economía, siempre que lo haga éticamente, como insiste y afirma el mismo obispo Reig. A partir de aquí, cualquier intento de confundir a la sociedad hablando del dinero que tiene la Iglesia, como si no lo pudiese administrar, ya presenta como mínimo muchas dudas precisamente desde el punto de vista ético.
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