Archivo de Febrero 2003|Página de archivo por mes
28 de febrero. San Román y san Lupicino
Murieron en el Jura (Francia); el primero en Condat en el 463 y el segundo en Leucone hacia el 480.
Román tenía treinta y cinco años cuando salió de su ciudad natal llevando consigo sólo una Vida de los padres del desierto. Puso rumbo al este, atravesó grandes bosques, y llegó hasta la confluencia de los ríos Tacon y Bienne. Había encontrado lo que buscaba: tierra para trabajar, una fuente, árboles y silencio. Vivió algunos años imitando a los anacoretas, entregado a la oración y al trabajo manual. Con el tiempo llegaron hasta él tantos discípulos que tuvo que levantar dos monasterios: Condat y Leucona.
Lupicino esperó a ser viudo para unirse a su hermano. Éste le confió la dirección de Leucona y él se quedó al frente de Condat. Sus caracteres eran muy diferentes: Román era dulce e indulgente, Lupicino era intransigente y severo. Román contestaba que su obligación era confiar en todos, dejando a Dios la elección final. Por lo demás, las virtudes y los defectos de ambos se equilibraban felizmente, para el bien de los dos monasterios. Cuando se introducía demasiado relajamiento en Condat, Lupicino tomaba el mando y restablecía la disciplina; cuando, a fuerza de ayunos y vigilias cundía en Leucona un cierto desánimo, era Román quien sustituía a su hermano, y animando a todos a dormir un poco más y a comer mejor, les devolvía el buen humor y la salud.
Mons. Javier Echevarría: “La violencia nunca es apta para vencer ni para convencer”
Montserrat Lluis (Pamplona).- Artículo publicado por El Correo el 23 febrero de 2003. «Por favor, reza mucho por mí». El ruego lo dirige con insistencia a la periodista la máxima autoridad para el mundo del Opus Dei. Custodio y consejero espiritual durante veinte años de quien puso la primera piedra de la Obra -hoy, san Josemaría Escrivá de Balaguer-, vicario general desde 1982 de la que sigue siendo la única diócesis sin territorio consentida por el Vaticano, elevado a obispo por el Papa trece años después, consultor para causas de santidad y clero en su despacho de Roma, Javier Echevarría no se considera «ningún personaje».
-La religión ha perdido peso en la escala de valores de muchos ciudadanos…
-Hay más católicos que nunca. Pero, más que el número, lo que importa es la realidad de una Iglesia viva que, como hace veinte siglos, choca y atrae. Es innegable la existencia de países o ambientes donde han disminuido los practicantes. Las razones serán múltiples, pero coinciden con la invasión de una cultura que margina a Cristo, produciendo un terreno fértil para que arraiguen las pasiones.
-¿Cómo hacer ver al hombre que el sacrificio y la caridad reportan más dicha que el placer y el dinero?
-Todos experimentamos la distancia entre lo que somos y lo que deberíamos ser. Pero, cuando se descubre la grandeza cristiana, se constata su superioridad sobre el placer y el dinero, que son pasajeros. Por eso, el Señor nos invita a luchar para no quedarnos prisioneros de comodidades y tendencias que envejecen y envilecen el alma. No existe nada más estupendo que una vida entregada por amor en unión con Jesucristo.
-El Opus Dei invita a merecer la santidad a través del trabajo. ¿Cuánta gente cree que, hoy en día, no se emplea sólo por ganar un sueldo?
-La ocupación no puede concebirse simplemente como un valor económico. En los planes de Dios, el trabajo perfecciona y madura al hombre. Por esta razón, poner inventiva e interés por hacer las cosas acabadamente bien -no sólo por cobrar un sueldo- y servir con lealtad a Dios y a los demás ennoblece a la persona. En nuestra sociedad ’supereconomicista’, descubrir el valor cristiano del trabajo puede ser una liberación y una siembra de fraternidad.
-Ustedes rechazan el control de la natalidad. Pero, ¿es responsable traer al mundo a media docena de niños con un sueldo de 600 euros?
-La insuficiencia de los salarios para mantener a los hijos, la falta de acceso a viviendas dignas, los obstáculos para conciliar vida laboral y familiar… demandan soluciones que deben buscar los ciudadanos y sus representantes. No se trata sólo de una cuestión económica: hay muchos practicantes del control de la natalidad que ganan más de 600 euros. Lo que la Iglesia rechaza es una visión de la vida que antepone el bienestar material a los valores humanos y cristianos del matrimonio.
-Ante la sucesión de casos de curas pederastas, ¿la Iglesia se siente igualmente legitimada para seguir pidiendo castidad antes del matrimonio?
-La continencia se encuadra en la moral cristiana; es decir, en el comportamiento conforme a la dignidad de la persona y a su verdadera felicidad. La doctrina en relación con el matrimonio no cambiará nunca. Si se descubriera robando a un fiel católico -sacerdote o laico-, la Iglesia tampoco reformaría su doctrina sobre el robo.
-¿Aprueba que los dirigentes eclesiásticos opinen sobre política?
-Todo laico puede, como cualquier ciudadano, involucrarse en la política según su recto entender. Lo único que se le exige es que obre conforme a su fe, lo que no impone ninguna opción política, sino honradez, juego limpio y ánimo sincero de servicio a la comunidad.
-¿Es tolerable que la religión sea causa de conflictos bélicos, como el que enfrenta a Palestina e Israel?
-Es una gran tristeza que los hombres se maten, sea por lo que sea. Pero no creo que el conflicto en Tierra Santa encuentre su inspiración en motivos religiosos. Se combate por una tierra. Entre palestinos e israelíes, hay hombres y mujeres capaces de convivir fraternalmente. La paz manifiesta una bendición del cielo que necesita hombres de buena voluntad en la tierra.
-¿Cómo llevaría esa paz a Euskadi?
-La paz no se reduce sólo a la ausencia de guerra. Para eso, bastaría la victoria militar o la tregua. La paz auténtica, inseparable de la justicia, brota del cordial entendimiento entre las personas, lo que requiere actitudes de comprensión y de perdón, así como esfuerzo para conocerse y resolver los malentendidos. Y mucha gracia de Dios. San Josemaría no se cansó de repetir que sólo de la paz en las conciencias puede nacer la paz en los pueblos y entre los pueblos. Y añadía que la violencia no es apta ni para vencer ni para convencer; siempre sale vencido el que la usa.
-¿Es mucho lo que el Opus Dei debe agradecer a Juan Pablo II?
-Toda la Iglesia debe agradecimiento, y mucho, a Juan Pablo II por su entrega constante. Sería muy largo mencionar tantos motivos, pero basta contemplar cómo, a su edad y en su estado físico, no ahorra ningún esfuerzo en su servicio a la Iglesia y al mundo.
-¿Puede detener la guerra en Irak?
-Juan Pablo II es el ejemplo más luminoso de amor por la verdadera paz. Aprovecho para pedir a los que lean estas palabras que se unan y recen por lo que el Papa ha hecho siempre y está haciendo hoy en favor de la paz.
-¿También el prelado del Opus Dei sufre crisis de fe?
-Ninguna crisis, pero sí pruebas; porque la fe conoce necesariamente momentos duros ante el aparente -o real, pero no duradero- triunfo del mal. La muerte inesperada de personas queridas, los achaques de salud, las contradicciones de la vida son encuentros personales con la Cruz que pueden desconcertar un poco. El Señor nos hace madurar así, como personas y como cristianos.
-¿Cuánto tiempo reza cada día?
-Dedico ratos a meditar ante la Sagrada Eucaristía, y muchas horas al trabajo, que es rezar, porque todas las actividades pueden convertirse en oración. Pero lo que centra mi vida, como la de todo cristiano, es la santa misa.
-¿Qué distingue a un miembro del Opus de un cristiano ordinario?
-Un miembro del Opus Dei es un cristiano ordinario que ha escuchado la llamada de Dios a identificarnos con Jesucristo y a darlo a conocer a los demás desde su lugar en el mundo: su hogar, su profesión, su entorno social.
-¿La fe es una coraza suficiente contra la depresión?
-La depresión puede afectar a cualquiera. La fe ayuda a llevarla bien, pues confiere sentido al sufrimiento y a las dificultades de la vida. Empuja a tener paciencia y a fiarse más de Dios. Como cualquier otra enfermedad, puede convertirse en un lugar privilegiado de santificación.
-El Opus Dei ha hecho coincidir la canonización de Escrivá con una «ambiciosa misión» educativa en África. ¿Qué otras acciones llevan a cabo por los desfavorecidos?
-Trabaja en el continente africano desde hace más de cincuenta años. Me vienen a la cabeza, por ejemplo, el Centro Médico Monkole, en Kinshasa; Kianda School y Strathmore College, los primeros complejos educativos interraciales de Kenia; o Iroto Rural Development Centre, en Nigeria.
-¿Alberga esperanzas de que los templos vuelvan a llenarse algún día? ¿Cómo conseguirlo?
-No faltan lugares donde las iglesias se llenan cada día. Lo veo en mis viajes. El cristianismo mantiene su perenne juventud después de dos mil años, aunque su vitalidad convive, como siempre, con fenómenos de decadencia o de indiferencia. Lo que hay que revisar no es la doctrina, que ha de permanecer siempre fiel al Evangelio. Lo que necesita revisión diaria es la vida de cada uno, para ver qué conversión nos está pidiendo el Señor.
-¿Qué ha aportado usted al Opus Dei?
-No me lo he planteado. Procuro ser fiel a la herencia que he recibido y dejarla al que me suceda tan viva como yo la tomé. Suelo repetirle al Señor una oración que aprendí de San Josemaría: ‘Señor, que te dejes ver Tú a través de la miseria mía’.
27 de febrero. San Leandro
Nació en Cartagena España hacia el 540; murió en Sevilla hacia el 600. Había sido monje antes de ser obispo de Sevilla en el 579, y bajo su episcopado se determinó el destino religioso de la península Ibérica.
Hacía más de un siglo que los visigodos arrianos ocupaban suelo hispánico cuando Leovigildo decidió exterminar a los católicos de su reino. Desencadenó contra ellos una persecución terrible: el miedo se extendió, muchos apostataron y varios obispos se hicieron arrianos. No obstante, Hermenegildo, hijo mayor y heredero de Leovigildo, se convirtió al catolicismo en el 570, bajo el influjo de su mujer, que era una princesa franca. Como su padre le exigiera la apostasía, se levantó en en armas contra él (579-585). A punto de ser totalmente vencido, Hermenegildo envió al obispo de Sevilla a pedir auxilio a Mauricio, emperador de Bizancio. Pero Mauricio no hizo nada. Más aún, cuando Leovigildo se dio cuenta de lo que estaba pasando, ordenó que mataran a su hijo por traidor (585) y decretó la expulsión de Leandro. Leovigildo murió al año y le sucedió su hijo menor Recaredo en el trono (586-601), el cual volvió a llamar a Leandro, se sometió a su instrucción religiosa, abjuró del arrianismo y en el 587 proclamó al catolicismo como religión del reino. Dos años después reunió un concilio nacional en Toledo, donde los obispos hispanos hicieron unánimemente profesión de fe católica.
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El diario EL MUNDO se escandaliza porque un obispo dijo que invertir en la empresa de la Viagra es tico
El diario EL MUNDO se escandaliza porque un obispo dijo que invertir en la empresa de la Viagra es ético
El dinero que administra la Iglesia, enmarcado siempre en su voluntad de evangelización y servicio al desarrollo de la sociedad, vuelven a salir a la prensa. El diario EL MUNDO, una vez más, publica una información sobre el tema, esta vez para intentar confundir a la gente sobre la supuesta inversión de una cantidad de dinero de la diócesis de Castellón en la empresa de la Viagra, el medicamento contra la disfunción eréctil. Por el dinero y el placer, hacia Dios. El obispo de Segorbe-Castellón, Juan Antonio Reig, parece dispuesto a casi todo para enderezar las torcidas finanzas de su diócesis. Así abre el rotativo el primer párrafo de la noticia ofrecida el domingo 23 de febrero. José Manuel Vidal, autor del texto, se escandaliza por este hecho pero no tiene en cuenta que, al margen de las prudencias preventivas y las barreras sanitarias establecidas por los médicos, la Iglesia no tiene nada que decir, ni positivo ni negativo, sobre un medicamento recomendado para aumentar el rendimiento sexual. Una vez más, se juega a la confusión porqué la Iglesia, a diferencia del que se nos quiere hacer creer, no está ni ha estado nunca en contra de las relaciones sexuales.
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26 de febrero. San Néstor y San Porfirio
San Néstor
Obispo de Magidos (Panfilia, Turquía). Durante la persecución de Decio (248-251) fueron muchos los cristianos que apostataron para salvar la vida. Néstor aconsejaba a sus fieles que huyesen antes de renunciar a la fe. Pero él fue arrestado y conducido ante el gobernador de Perge. Éste le dijo: «Puesto que prefieres tu Dios crucificado a nuestro divino emperador y a nuestros dioses inmortales, morirás también en la cruz». Y fue crucificado (250).
San Porfirio (347-420)
Nació en Tesalónica, Grecia y murió en Palestina. “Tenía unos treinta años cuando le conocí”, escribe Marcos el Diácono, que vivió con él muchos años. “Como padeciese un tumor incurable en el hígado, dejó Porfirio su gruta de anacoreta para ir a morir a Jerusalén. Yo vivía ahí por amor a los Santos Lugares. Un día que me encaminaba al Santo Sepulcro, encontré a un monje encorvado, esquelético, de tinte bilioso, que apoyándose en un bastón subía con dificultad las escaleras del atrio. Le ofrecí mi brazo para ayudarle, y desde entonces me hice discípulo suyo para siempre… Poco después me envió a buscar la parte de la herencia que le correspondía. ¡Cuál no sería mi sorpresa cuando, habiéndole dejado tan enfermo, lo encontré a mi vuelta en espléndida salud! Me confió que durante un éxtasis en el Calvario se le había aparecido Cristo acompañado del Buen Ladrón y que éste, por orden del Maestro, le había curado.
Se ordenó Porfirio sacerdote y en el año 396 fue nombrado obispo de Gaza, ciudad que había permanecido pagana y en la que se perseguía con dureza a los cristianos. Decidió Porfirio presentarse ante la corte imperial para solicitar ayuda y estuvimos ante la emperatriz Euxodia que por entonces estaba encinta. “Dios os dará un varón”, le dijo el obispo. “Si así ocurre haré cuanto queráis”, respondió ella. Mantuvo su palabra y poco después del bautismo del pequeño príncipe, nos envió a Gaza soldados con orden de destruir los ocho templos que allí había, donde se fueron construyendo iglesias.”
Porfirio murió, tras veinticuatro años de episcopado, y después de haber convertido a la mayoría de los paganos en la región.
Garci, Ayala y el valor de la ficcin
Una de las televisiones españolas emitió, creo que fue el domingo, You´re the one, película de José Luis Garci que le reconcilia a uno con el cine español, porque su bella factura no debe nada a ese expresionismo zafio ni a ese afán de venganza política que llevan tanto tiempo estragando al espectador. Y en la prensa, alguien repitió la misma sectaria crítica que ya había proferido en una ocasión anterior, otorgándole la estrella única que se da a las películas regularcillas tirando a malas. ¿La razón? You´re the one idealiza la posguerra, cosa que no es admisible porque fueron unos tiempos terribles.
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DEMASIADA DEMAGOGIA EN LAS PETICIONES DE GAYS Y LESBIANAS
El pasado lunes 24 de febrero, en el programa “Todo Madrid” (de Telemadrid), se organizó un coloquio-debate sobre las actuales peticiones de los colectivos de gays y lesbianas.
Como suele suceder en este tipo de programas, la falta de rigor brilla por su ausencia y al final todo queda en un batiburrillo de frases, ideas y opiniones, en los que la falta de claridad es notoria. Además la figura del presentador-moderador produce más desconcierto en el debate, pues interrumpe continuamente, de vez en cuando anuncia los siguientes temas del programa, y por supuesto con sus intervenciones se decanta por una de las posturas. Y por si esto no fuera suficiente sientan a la mesa a un número tal de invitados, que apenas tiene tiempo cada uno para dar su opinión.
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La Iglesia habilita un teléfono 24 horas al día para solventar dudas de los fieles
¿Su marido le engaña y no sabe qué hacer? ¿Por qué la Iglesia dice no al uso de preservativos? ¿Cuál es la documentación que se necesita para casarse si su novio es protestante, y qué es lo que dice la Iglesia al respecto? Pues si viviera usted en México, con sólo llamar a un número de teléfono, todas estas preguntas tendrían una respuesta rápida. Sus consultas serían atendidas por Catolitel, las 24 horas del día, durante 365 días al año.
Fernando de Navascúes. Madrid (La Razón).- El responsable del proyecto es la Dirección de Comunicación Social de la archidiócesis primada de México, y en él trabajan más de 100 voluntarios, además de algunos sacerdotes que se encargan específicamente de las consultas espirituales que requieren mayor profundidad en el trato con las personas. En pocos meses, el proyecto pasó de unas horas de servicio diario a tener que atender las 24 horas dado el desbordamiento de consultas.
El equipo de Catolitel está perfectamente estructurado y especializado: unos contestan el teléfono y responden a las más variadas consultas; otros conforman todo un regimiento de intendencia dedicado a proveer de documentación, bases de datos, diseñar de programas informáticos que faciliten la búsqueda rápida de respuestas, o bien se encargan de resolver las consultas que los orientadores no han podido responder. Catolitel cuenta además con la colaboración de más de quinientas instituciones a las que se derivan todos los casos que requieren mayor atención que la telefónica.
Pablo trabaja de noche en una fábrica y durante el día colabora en su parroquia. «La gente busca respuestas y sabe que la Iglesia las tiene», asegura. «Lo difícil es dar con la persona que te sepa dar la respuesta adecuada rápidamente», añade. «Recuerdo que una mujer nos llamó desesperada porque acababa de descubrir que su hijo era farmacodependiente. Nunca habría sabido cómo ayudarle, pero enseguida el ordenador me mostró un listado de instituciones de ayuda en toda la República, cuál era su especialidad y quiénes son los responsables. Otras veces -continua Pablo-, te piden el Evangelio de hace varios domingos».
Los sacerdotes tienen una importancia decisiva en Catolitel. Ellos atienden principalmente las consultas de carácter más espiritual: «Muchas personas llaman pidiendo confesión por teléfono. Esto, ciertamente, no es posible, pero menos la absolución se puede hacer prácticamente todo -explica uno de ellos-. Nos encontramos con problemas morales muy graves: jovencitas con apenas 14 años que están embarazadas y que sus familias no las quieren en casa, maridos fracasados en sus matrimonios y con mil tentaciones… Las personas necesitan de Dios y no siempre es fácil en una ciudad como ésta encontrar quien te oriente. Catolitel, justamente, resuelve esta carencia».
Adiós a Sordi: muere un gran actor que nunca ocultó su fe
Almudena Ortiz (Piensaunpoco.com). El veterano actor y director cinematográfico italiano Alberto Sordi ha fallecido hoy martes a los 82 años en su residencia de la capital italiana. Conocido cariñosamente en Italia como “Albertone”, el actor había nacido en el seno de una familia humilde del popular barrio romano de Trastevere.
Botón de muestra de su fe son estas declaraciones recientes: «Nunca escondí que pertenezco a la Iglesia católica. Los ateos nunca me han convencido. Tratan de construir tantos razonamientos, pero no hay que razonar para creer. Se cree en algo que existe, y punto. Frente a la muerte, estoy sereno; pero, entendámonos, no es que yo me considere un santo. Siempre he pensado que, donde yo no llego, llega la misericordia de Dios. Lo importante es pedir perdón con sinceridad», y añadía: «No me considero un santo, pero para esto está la confesión… y estás de nuevo como un santo».
Fue también Alberto Sordi, quien en un discurso improvisado y recordando sus tiempos de monaguillo en Santa María «in Trastevere», saludó al Pontífice en la Plaza de San Pedro en nombre de todos los presentes cuando se celebró el Jubileo del Mundo del Espectáculo en el año 2000.
En una de las primeras reacciones tras la muerte del artista, el alcalde de Roma, Walter Veltroni, aseguró hoy que su pérdida “llena de dolor a todos los italianos”. Sordi fue, dijo, el artistas que mejor supo interpretar “con inteligencia, amor y compromiso las vicisitudes de la vida y las contradicciones de la sociedad”.
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