El periodista que recuperó el Papa

Doménico del Río nació en Roma hace 76 años. Amaba con pasión desde su infancia a la Iglesia y pronto decidió seguir los pasos de san Francisco haciéndose religioso capuchino y sacerdote, recorriendo el mundo como misionero, acudiendo donde se le necesitaba sin muestra de fatiga alguna.

Tras el Concilio Vaticano II, motivos personales le dirigieron en primer lugar, a dejar la vida religiosa y casarse y en un segundo plazo, se convirtió en uno de los mayores críticos de la Iglesia Católica y especialmente del Papa Juan Pablo II.

Desde el diario «La Repubblica»,donde colaboraba, dedicaba feroces diatribas a los viajes evangélicos del Papa, quitándole todo el éxito que obtenían en todo el mundo; de hecho, la Santa Sede no le acreditó como periodista en un viaje que Juan Pablo II realizó por Centroamérica. Esta situación inesperada para Doménico, constituyó una señal de alerta, ante su trayectoria; sin embargo, el cambio definitivo se produjo cuando en una reunión con el Papa, bajo circunstancias que no han trascendido, le invitó a acompañarle al siguiente viaje.

A partir de ese momento se cambiaron las tornas y se convirtió en un partidario acérrimo del Papa, llegando a publicar cinco libros sobre su vida; el último esta a punto de ser publicado y lleva por título «Karol el Grande».

En los últimos momentos de su vida, le pidió a su íntimo amigo Luigi Accattoli, periodista del Corriere della Sera, que le hiciera llegar a Su Santidad un mensaje de agradecimiento, haciéndole constar que sus terribles dudas desaparecieron al ver la fuerza de la fe del Papa y que la sentía especialmente al verle rezar.

El esfuerzo de Doménico, por superar sus debilidades meramente humanas y felizmente superadas, tendrán su segura recompensa. Descanse en paz

José Luis Amat

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