Archivo de Diciembre 2002|Página de archivo por mes
Una mirada de fe sobre el año que acaba
Cardenal Ricard M. Carles
Es preciso saber encontrar a Dios en los acontecimientos, aunque no tengamos conciencia de verlo en ellos. Se trata de partir de nuestra vida para obtener un mejor conocimiento de Jesucristo. Partimos de toda nuestra vida, pensando que es el camino de Emaús el que hacemos en compañía de Jesús.Para tener conciencia de su compañía, hemos de pararnos y contemplar, en nuestra memoria, los signos de esta presencia y revelación. Decía el cardenal Newman que en el mismo momento en que Dios está en nosotros no discernimos su presencia, sino que lo hacemos cuando ya ha pasado, más tarde, con los ojos de la fe. Sólo con los ojos de la fe.
Algunas referencias bíblicas: en Génesis 18,1-22, el hecho del encinar de Mambré, Abraham no reconoció a Dios; sólo lo reconoció después en aquellos tres viajeros que se acogieron a su hospitalidad. En Génesis 28,12-22, en aquella curiosa noche de Jacob, que ve en un sueño aquella escalera que subía hasta el cielo, Jacob hace este comentario: “Así pues, estaba Yahvé en este lugar y yo no lo sabía”. Otra cita que nos puede ayudar es la de Génesis 32,24-30: “Después de esta lucha, he visto a Dios cara a cara”. Pero durante la lucha no se da cuenta sino que se da cuenta después.
Una última cita del Génesis, que es para mí de las más impresionantes, la del capítulo 45, 5-8. Es el episodio de José cuando se encuentra con sus hermanos. También en el pecado Dios está esperando el arrepentimiento que da paso a su misericordia. José dice a sus hermanos: “Yo soy José, ¿vive aún nuestro padre? Sus hermanos no podían contestarle, porque se habían quedado atónitos ante él”. Entonces José dijo a sus hermanos: “Vamos, acercaos a mí. Se acercaron y él continuó: Yo soy vuestro hermano José, a quien vendisteis a los egipcios. Ahora bien, no os pese mal, ni os dé enojo el haberme vendido acá, pues para salvar vidas me envió Dios delante de vosotros”. Es decir, con una gran mirada de fe, José ve aquella traición de los hermanos como una acción que Dios no quería, pero que aquello que fue un pecado Dios lo ha convertido en un acto de salvación para los hermanos.
E insiste: “Dios me envió aquí antes que vosotros para aseguraros la supervivencia en este país y salvar prodigiosamente vuestras vidas”. A mí me impresiona mucho este pasaje: Dios, que evidentemente no quiere el pecado, sabe convertirlo en bendición. José insiste: “No sois vosotros los que me enviasteis aquí, sino Dios. Él ha hecho que yo fuese como un padre para el faraón, que me ha hecho señor de todas sus posesiones y gobernador de todo el país de Egipto. Subid de prisa a donde mi padre, y decidle: ‘Así dice tu hijo José: Dios me ha hecho dueño de todo Egipto; baja a mí sin demora’.”
El Papa pide al mundo que no caiga en la desconfianza a pesar del terrorismo
El Papa hizo ayer un «llamamiento apremiante» para que «el mundo no ceda a la desconfianza a pesar del terrorismo», en su mensaje de Navidad, pronunciado en la Plaza de San Pedro del Vaticano. Además, Juan Pablo II invitó a todos los creyentes y a los hombres de buena voluntad a comprometerse en la lucha por la Paz, sobre todo en Tierra Santa y en Oriente Próximo, en directa alusión a Irak, cuyo nombre, sin embargo, no pronunció.
«Navidad, misterio de paz. Desde la gruta de Belén se eleva hoy una llamada apremiante para que el mundo no caiga en la indiferencia, la sospecha y la desconfianza, aunque el trágico fenómeno del terrorismo haga crecer las incertidumbres y temores», indicó. «Los hombres de buena voluntad, abandonando cualquier forma de intolerancia y discriminación, están llamados a construir la Paz, ante todo en Tierra Santa y en Oriente Próximo, para apagar los siniestros destellos de un conflicto que puede ser evitado con el esfuerzo de todos», añadió.
Juan Pablo II expresó también su deseo de que el mensaje de Navidad pueda ser recibido también en África, «donde las carestías devastadoras y las luchas intestinas agravan las condiciones, ya precarias, de pueblos enteros, si bien no faltan indicios de optimismo», aseguró.
El Papa se refirió también a «América Latina, Asia y otras partes del mundo, donde crisis políticas, económicas y sociales inquietan a numerosas familias y naciones. ¡Que la humanidad acoja el mensaje de paz de la Navidad!», afirmó.
Juan Pablo II, de 82 años de edad, se mostró menos cansado que la víspera, cuando se celebró la misa de Navidad en la basílica de San Pedro. Además, renunció a leer su mensaje desde la galería central de la iglesia a causa de las obras que se están realizando en la Gran Sala de las Bendiciones.
El Sumo Pontífice deseó que todos los hombres sepan reconocer el rostro de Jesús «en aquellos de los niños de todas las razas y todas las culturas». Igualmente, el Santo Padre pidió que todos los hombres y mujeres de nuestros tiempos, «que están marcados por fuertes luchas y violencia», sepan reconocer en el niño Jesús al «único salvador del mundo, fuente inagotable de la Paz verdadera».
La Ley de Familia de Gallardn es un ataque directo a la institucin familiar
La Ley de Familia de Gallardón es un ataque directo a la institución familiar
PROFAM, entidad civil que representa a más de 300.000 familias de la Comunidad de Madrid, considera que el proyecto de Ley de Familia que está preparando el Gobierno de Ruiz Gallardón es un ataque directo a la institución familiar, al pretender equiparar a la familia cualquier otra forma de convivencia.
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El Papa reconoce un milagro de Teresa de Calcuta
El Papa reconoce un milagro de Teresa de Calcuta
El Vaticano admite la falta de acción de Pío XII ante al Holocausto judío
CIUDAD DEL VATICANO.- El papa Juan Pablo II ha promulgado los decretos por los que se reconocen las virtudes heroicas y un milagro a la Madre Teresa de Calcuta, que llevan a la beatificación de la monja. La española Sor Ángela de la Cruz será declarada santa.
La fecha de la ceremonia de beatificación se anunciará próximamente, pero fuentes vaticanas aseguraron que Juan Pablo II elevará a la gloria de los altares a Madre Teresa en marzo o abril de 2003.
El Pontífice también promulgó el decreto por el que se reconoce el milagro que llevará a la proclamación como santa de la monja española Sor Ángela de la Cruz. También, el milagro por que se será beatificada otra monja española, Bonifacia Rodríguez Castro, fundadora de la Congregación de las Siervas de San José.
Sor Angela de la Cruz nació en Sevilla en 1846 y falleció en la capital andaluza en 1932. Es la fundadora de la Hermanas de la Cruz, dedicadas al cuidado de los pobres. Fue beatificada por Juan Pablo II en 1982. Bonifacia Rodríguez de Castro nació en Salamanca en 1837 y falleció en Italia en 1929.
Gracias
Dia de Acción de Gracias… por fin se terminó su puto centenario
El Papa aprueba hoy el proceso de beatificación de Teresa de Calcuta
(El Correo. Roma. 20 de diciembre de 2002) Juan Pablo II promulgará hoy el decreto por el que se reconoce la autenticidad del milagro que llevará a la beatificación de la Madre Teresa de Calcuta, que será elevada a los altares la próxima primavera. El documento, que ya fue aprobado en octubre por la Congregación para la Causa de los Santos, será leído en la sala Clementina del Vaticano ante la presencia del Papa, que dará su visto bueno.
Tras esta ratificación, sólo quedará establecer la fecha en la que será beatificada esta monja que dedicó su vida a los más pobres y que murió en olor de santidad en 1997. Fuentes de la congregación fundada por la Madre Teresa precisaron ayer que al acto asistirá Sor Nirmala, su sucesora al frente de las Misioneras de la Caridad.
La beatificación se celebrará en primavera en la plaza de San Pedro del Vaticano, cerca del lugar donde la monja abrió una casa de ayuda. El milagro que la llevará al santoral es la cura inexplicable para la ciencia de una mujer india de religión animista, Mónica Bersa, de 34 años, que padecía un tumor en el abdomen del que sanó en 1998. Devota de la Madre Teresa, le colocaron en el pecho una medalla que había pertenecido a la monja.
El proceso de beatificación de Teresa de Calcuta comenzó dos años después de su muerte gracias a una dispensa de Juan Pablo II, para no tener que esperar los cinco años mínimos que indica el Derecho Canónico.
La Iglesia admite haber sido «más jueces que hermanos» con los gitanos
La marginación, el papel de la mujer, el fracaso escolar y la llegada de gitanos rumanos y portugueses, asignaturas pendientes y principales retos para el futuro
Jesús Bastante. MADRID. (ABC, 19 de diciembre de 2002) «Queremos reconocer que los miembros de la Iglesia no siempre hemos sido buenos samaritanos con los gitanos españoles; también los cristianos han sido hijos de su tiempo en los prejuicios y comportamientos para con este pueblo», señaló ayer el obispo de Cáceres, y presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones, Ciriaco Benavente, durante la presentación del documento «La Iglesia de España y los gitanos», aprobado en fechas recientes por la Conferencia Episcopal.
El texto ve la luz con motivo del V aniversario de la beatificación de Ceferino Giménez Malla «el Pelé», primer beato gitano, y en él los obispos asumen que «a veces hemos sido más jueces que hermanos, nos hemos mostrado más distantes que próximos, y no siempre hemos alzado la voz a favor de su dignidad y frente a los estereotipos, vertidos de manera injusta sobre todos los miembros del pueblo gitano en general», una comunidad que en nuestro país está compuesta por unas 600.000 personas, «la inmensa mayoría católica», y cuya presencia en España está documentada desde 1425.
En el documento, el Episcopado realiza un repaso por los principales problemas de su relación con el mundo gitano, alerta de los «prejuicios racistas» que perviven en nuestra sociedad y resalta los valores gitanos, muchos de los cuales «son valores cristianos en sí», como el respeto a la familia, la veneración por los mayores, la concepción humana del trabajo, la hospitalidad, la virginidad de la mujer antes del matrimonio, el respeto a los muertos, el sentido de la libertad y la fidelidad a la palabra dada. «Se sienten españoles, europeos… pero sobre todo gitanos».
Promoción social y aislamiento
No obstante, y tras alabar «el cultivo de los propios valores», los obispos señalan que «no deben servir de coartada para el aislamiento». «El derecho a la diferencia -explica el documento- no implica permanecer anclados en formas culturales que rehúsen abrirse a los mejores y más nobles avances sociales», como «la igualdad de dignidad y derechos del hombre y la mujer, la participación social» y «la asunción de los modos más civilizados de convivencia en sociedad».
Respecto a la incorporación de la comunidad gitana en la sociedad, el documento reconoce que «se han dado muchos pasos en la promoción social de los gitanos, pero queda mucho por hacer», criticando que «se encuentra entre ellos un nivel de pobreza y marginación mayor que la media nacional, que suelen ocuparse en trabajos muy pocos cualificados» y que «los niños gitanos sufren un importante fracaso escolar». En otro momento, los obispos indican que «los gitanos ocupan el último puesto en cualificación laboral, esperanza de vida, acceso a una vivienda digna… y uno de los primeros en población reclusa, paro, droga, fracaso escolar y mortalidad infantil».
Dicha situación se debe, a juicio del Episcopado, a que «la sociedad española no ha superado todavía muchos de sus prejuicios ancestrales. Los gitanos españoles son muy sensibles a los estereotipos y generalizaciones que frecuentemente se vierten sobre ellos», por lo que «es necesario intensificar el trabajo de la Administración y de toda la sociedad para corregir los prejuicios racistas y promover el respeto y el diálogo intercultural».
Con vistas al futuro, el documento episcopal observa con preocupación el aumento de presencia de miembros de esta etnia procedentes de Rumanía y otros países del Este. «Desde hace algunos años -dice el texto- están llegando a nuestro país, junto a los inmigrantes procedentes del Este de Europa, familias de gitanos rumanos, y también es frecuente encontrar algunos gitanos portugueses». Para Guadalupe Romero, responsable de Pastoral Gitana de la Conferencia Episcopal, «muchas veces nos sentimos impotentes ante las situaciones de pobreza y marginación que sufren estos colectivos en toda Europa, pero es que en Rumanía descubres cómo los gitanos están fuera de la sociedad, hasta el punto de que se les prohíbe comprar una vivienda o acceder a un puesto de trabajo».
La mujer y el trabajo
Respecto a la situación de la mujer gitana, los obispos constatan que «se está incorporando con fuerza a la vida laboral, asociativa y a la participación social». Sin embargo, observan que «a no pocas mujeres les queda todavía un largo trecho para alcanzar los niveles deseables de promoción en su condición de mujeres, esposas y gitanas».
En cuanto a su misión en el seno de la Iglesia, el documento episcopal anima a los gitanos a convertirse en «verdaderos sujetos de evangelización». «Queremos -dice el texto- que los gitanos católicos sean los primeros responsables de la evangelización de sus hermanos: que no sean en la Iglesia meros espectadores, sino corresponsables de su vida y misión».
Llega la Navidad
En una homilía pronunciada en 1970, san Josemaría dijo: “Estamos en Navidad. Los diversos hechos y circunstancias que rodearon el nacimiento del Hijo de Dios acuden a nuestro recuerdo, y la mirada se detiene en la gruta de Belén” (Es Cristo que pasa, 22).
“Lux fulgebit hodie super nos, quia natus est nobis Dominus” (Is IX, 2), hoy brillará la luz sobre nosotros, porque nos ha nacido el Señor. Es el gran anuncio que conmueve en este día a los cristianos y que, a través de ellos, se dirige a la Humanidad entera. Dios está aquí. Esa verdad debe llenar nuestras vidas: cada navidad ha de ser para nosotros un nuevo especial encuentro con Dios, dejando que su luz y su gracia entren hasta el fondo de nuestra alma.
Es Cristo que pasa, 12, 1
Cuando llegan las Navidades, me gusta contemplar las imágenes del Niño Jesús. Esas figuras que nos muestran al Señor que se anonada, me recuerdan que Dios nos llama, que el Omnipotente ha querido presentarse desvalido, que ha querido necesitar de los hombres. Desde la cuna de Belén, Cristo me dice y te dice que nos necesita, nos urge a una vida cristiana sin componendas, a una vida de entrega, de trabajo, de alegría.
Es Cristo que pasa, 18, 1
La Navidad está rodeada también de sencillez admirable: el Señor viene sin aparato, desconocido de todos. En la tierra sólo María y José participan en la aventura divina. Y luego aquellos pastores, a los que avisan los ángeles. Y más tarde aquellos sabios de Oriente. Así se verifica el hecho trascendental, con el que se unen el cielo y la tierra, Dios y el hombre.
Es Cristo que pasa, 18, 5
Navidad. Me escribes: “al hilo de la espera santa de María y de José, yo también espero, con impaciencia, al Niño. ¡Qué contento me pondré en Belén!: presiento que romperé en una alegría sin límite. ¡Ah!: y, con El, quiero también nacer de nuevo…”
—¡Ojalá sea verdad este querer tuyo!
Surco, 62
Jesús nació en una gruta de Belén, dice la Escritura, “porque no hubo lugar para ellos en el mesón”.
—No me aparto de la verdad teológica, si te digo que Jesús está buscando todavía posada en tu corazón.
Forja, 274
Llégate a Belén, acércate al Niño, báilale, dile tantas cosas encendidas, apriétale contra el corazón…
—No hablo de niñadas: ¡hablo de amor! Y el amor se manifiesta con hechos: en la intimidad de tu alma, ¡bien le puedes abrazar!
Forja, 345
Se ha promulgado un edicto de César Augusto, y manda empadronar a todo el mundo. Cada cual ha de ir, para esto, al pueblo de donde arranca su estirpe. —Como es José de la casa y familia de David, va con la Virgen María desde Nazaret a la ciudad llamada Belén, en Judea. (Luc., II, 1-5.)
Y en Belén nace nuestro Dios: ¡Jesucristo! —No hay lugar en la posada: en un establo. —Y su Madre le envuelve en pañales y le recuesta en el pesebre. (Luc., II, 7.)
Frío. —Pobreza. —Soy un esclavito de José. —¡Qué bueno es José! —Me trata como un padre a su hijo. —¡Hasta me perdona, si cojo en mis brazos al Niño y me quedo, horas y horas, diciéndole cosas dulces y encendidas!…
Y le beso —bésale tú—, y le bailo, y le canto, y le llamo Rey, Amor, mi Dios, mi Unico, mi Todo!… ¡Qué hermoso es el Niño… y qué corta la decena!
Santo Rosario, 3
Estamos en Navidad. Los diversos hechos y circunstancias que rodearon el nacimiento del Hijo de Dios acuden a nuestro recuerdo, y la mirada se detiene en la gruta de Belén, en el hogar de Nazareth. María, José, Jesús Niño, ocupan de un modo muy especial el centro de nuestro corazón. ¿Qué nos dice, qué nos enseña la vida a la vez sencilla y admirable de esa Sagrada Familia?
Es Cristo que pasa, 22, 1
Considerad con qué finura nos invita el Señor. Se expresa con palabras humanas, como un enamorado: Yo te he llamado por tu nombre… Tú eres mío (Is XLIII, 1). Dios, que es la hermosura, la grandeza, la sabiduría, nos anuncia que somos suyos, que hemos sido escogidos como término de su amor infinito. Hace falta una recia vida de fe para nos desvirtuar esta maravilla, que la Providencia divina pone en nuestras manos. Fe como la de los Reyes Magos: la convicción de que ni el desierto, ni las tempestades, ni la tranquilidad de los oasis nos impedirán llegar a la meta del Belén eterno: la vida definitiva con Dios.
Es Cristo que pasa, 32, 3
Presuntos pederastas y santos autnticos
Presuntos pederastas y santos auténticos
Quien conoce la proverbial lentitud del Vaticano para resolver sus asuntos no podrá por menos de admitir que ha solventado con gran diligencia el de los curas pederastas; quiero decir de los presuntos curas pederastas, pues ya que ese adjetivo se usa con prodigalidad para todo tipo de delincuentes, incluidos terroristas de más que sólida presunción, no lo voy a regatear yo. Por cierto, que ahora que lo menciono, no recuerdo haber leído nunca presuntos pederastas en la prensa, cuando se refiere a los sacerdotes. A ver si alguien toma nota.
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EE.UU.: nuevas normas para los casos de abusos de menores por parte de sacerdotes
EE.UU.: nuevas normas para los casos de abusos de menores por parte de sacerdotes
Aceprensa
Se mantiene el rigor, con plenas garantías para los acusados
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17/12/2002. La Santa Sede ha aprobado las nuevas normas para los casos de abusos de menores cometidos por sacerdotes, aprobadas en noviembre por los obispos norteamericanos. De esta forma se cierra el proceso, que ha durado meses, de buscar la respuesta adecuada a esta crisis. Las normas definitivas, que ya son ley, mantienen el rigor de las propuestas por los obispos el pasado junio, con cambios que aseguran los derechos de los acusados. Los culpables serán apartados definitivamente del ministerio, como disponía la anterior versión, pero no antes de que se dicte sentencia condenatoria. También se garantiza que no se dañará la fama del sospechoso mientras no se concluya que hay indicios suficientes para iniciar un proceso canónico contra él.
Los obispos de Estados Unidos respondieron en junio pasado al escándalo de los abusos sexuales por parte de clérigos con lo que se dio en llamar política de tolerancia cero: un solo caso bastaría para que el culpable no volviera nunca a ejercer el ministerio (ver servicio 85/02). Cuando la Santa Sede examinó ese texto, encontró aspectos incongruentes con la ley universal de la Iglesia, principalmente porque rebajaban la presunción de inocencia y las garantías procesales para los acusados. Roma propuso entonces que una comisión paritaria del Vaticano y de la Conferencia Episcopal norteamericana revisara las normas (ver servicio 138/02). Así se hizo, y la nueva versión fue sometida a los obispos, que el 13 de noviembre la aprobaron por amplia mayoría (246 votos a favor, 7 en contra y 6 abstenciones). La Santa Sede ha dado la recognitio (ratificación) el 8 de diciembre y los obispos norteamericanos han promulgado las normas con fecha 12 de diciembre.
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