Discrepancias de los obispos por el documento contra terrorismo?
¿Discrepancias de los obispos por el documento contra terrorismo?
En el texto procedente de unas declaraciones a la Cadena Cope, el El presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio María Rouco Varela quita importancia a que la Pastoral no esté avalada por todos los prelados ya que es un hecho «habitual» en los documentos pastorales de la Conferencia. «No recuerdo ningún documento de una cierta entidad que haya sido aprobado nunca por unanimidad -explica- ni siquiera los aprobados en el orden disciplinar».
El cardenal considera que el PNV no tiene por qué darse por aludido ante la reciente Pastoral de la Iglesia contra el terrorismo, ya que en dicho documento solo se excluye al nacionalismo totalitario, «que incluye ese adjetivo de excluyente». Rouco afirma que no sabía «si lo han acogido con mucha hostilidad».
En relación con el contenido del documento, el presidente de la Conferencia Episcopal indica que «no haría una selección», ya que todo el texto «tiene un cuerpo sistemático y no se le puede quitar o desprender una parte». Afirma que la Pastoral «está avalada» por la doctrina de la Iglesia y que conviene leerlo entero.
Refiriéndose también a la disensión en el seno de la Conferencia el especialista Santiago Martín explica sus motivos. En su opinión, el documento supone por sí mismo el final de un secuestro, al que ha sometido una minoría del episcopado a la inmensa mayoría. Según él, esta prolongada y dañina situación, se originó por la importancia que tiene en la Iglesia posconciliar el valor de la colegialidad episcopal y de la llamada «espiritualidad de comunión». En virtud de estos valores, dar muestras de división entre los obispos criticando a un colega o simplemente manifestando posturas discrepantes, era casi lo peor que se podía hacer. Por eso, como una parte -que ahora se ha revelado como muy minoritaria- tenía siempre la iniciativa en los pronunciamientos, el resto se veía obligado a callar para no poner de manifiesto la fractura que existía en el seno del episcopado, afirma.
El comentarista explica cómo hasta ahora la minoría ganaba por la mano a la mayoría, que era quien pagaba las consecuencias al ver cómo aumentaba su descrédito entre sus fieles, que no entendían el silencio de sus pastores.
En su opinión, el documento pone fin a esta situación. La mayoría -gracias al cardenal Rouco y a monseñor Fernando Sebastián, cuya importancia en la elaboración de este texto ha sido decisiva- ha tomado ahora la iniciativa. Como dijo monseñor Juan José Asenjo en la presentación del texto, los que no lo apoyaron tienen el deber moral de asumir lo aprobado por sus compañeros. Si se manifiestan en contra, la responsabilidad de haber roto la colegialidad caerá sobre ellos y el resto de los obispos podrá acusarles, en público o en privado, de perjudicar gravemente a la unidad de la Iglesia.
Si el final de todo secuestro es siempre bienvenido, el de éste traerá un cúmulo de bendiciones sobre la Iglesia católica, empezando por su jerarquía, afirma el articulista. Almudena Ortiz .
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